Podría escribir los versos más bonitos esta tarde, o un cuento de princesas inolvidable.
Podría soltar todo el aire que llevo conteniendo en mi interior durante días y convertirlo en deliciosas palabras, así, sin colador ni nada.
Podría mitigar mi miedo a decir todo lo que pienso o todo lo que soy.
O quizá, tan solo hoy, podría olvidarme del qué dirán, sentarme frente al ordenador en una incómoda silla de la biblioteca de la universidad y abrir las puertas que os separan de mis historias. Mis delicadas, tristes y melancólicas, terroríficas o policiacas, olvidadas o recordadas, escritas o descritas, simples o complejas, grandes o pequeñas, o una mezcla de ambas, o de todo a la vez.
Sí, sería una gran idea.
Una idea.
Una.
Y.
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