Desearía tener dos ojos chispeantes como los tuyos. Desearía poder besar, sentir piel con piel. Desearía sangrar y sentir el escarlata fluido correr y recorrer las amargas aguas por las que navegamos. Desearía tener recuerdos, pensar en las almas que me rodean y que he acompañado en su viaje hacia ninguna parte. Desearía no tener que conducirte por esta laguna. No necesito monedas ni de oro ni de plata. Necesito abandonar este trabajo lleno de sufrimiento. Deshacerme de mi túnica negra; dejar de ser un esqueleto duro y frío como el hielo, y recuperar mi divina piel por última vez. Tan solo pido una cosa: morir.